Cómo evitar el desperdicio de alimentos con acciones sencillas

El impacto del sistema alimentario en el medio ambiente hoy es gigantesco. No se trata de exagerar, pero muchas veces hemos oído que se generan daños en el ecosistema todos los días ya sea por la contaminación, el uso de plásticos, entre otros, pero pocas veces se establecen los vínculos que tiene el impacto que la forma de abastecernos de alimentos, y de alimentarnos, tiene día a día.

Los alimentos se pierden o desperdician en toda la cadena de suministro, desde la producción inicial hasta el consumo final de los hogares. La pérdida de alimentos, hace referencia a lo que se pierde en la cadena de suministro. Esto puede ser intencional, o accidental; y puede deberse a distintos problemas en las etapas de embalaje, recolección, transporte; lo cual puede ser por una mala infraestructura, tecnología o incluso por catástrofes naturales.

El desperdicio, por otra parte, hace referencia a una pérdida de alimentos aptos para el consumo humano, que generalmente no se aprovechan debido a que no cumplen ciertos parámetros estéticos, por proximidad a la fecha de caducidad o por razones económicas; como frutas machucadas o de un tamaño inferior a lo establecido; o a alimentos que se rotulan mal, y se pierden cuando pudiesen ser consumidos. Estos alimentos son aptos para el consumo humano, y generalmente terminan en la basura.

En el mundo se pierde mundialmente 1/3 de los alimentos que se producen. Esto, significa que se pierden 1300 millones de toneladas al año de alimentos, según datos de la FAO. Según la misma organización, en Chile, por ejemplo, se generan 1,62 millones de toneladas de basura al año, provenientes de residuos de alimentos. En un mundo en donde existen más personas en estado de desnutrición que personas con sobrepeso u obesidad, parece una broma cruel que se pierda tanta comida diariamente.

Evidenciar esta problemática, es un primer paso, pero lo más importante es actuar, aunque sea con acciones sencillas, desde nuestros hogares. Todo esto es relevante, ya que si dejamos de desperdiciar comida; ayudamos a mejorar nuestra economía; nos podemos alimentar de mejor forma; y además generamos un menor impacto a nivel local.

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1) Plátanos maduros, ideales para hacer preparaciones dulces como queques, helados, etc. 2) Hojas y tallos de zanahorias, ideales para hacer pesto, tortillas, e incluso para utilizarlos en guisos o sopas.

Actualmente en Chile hay distintas iniciativas que se encargan un poco de actuar proponiendo soluciones a este problema. Red de alimentos, por ejemplo, es un banco de alimentos que se encarga de rescatar alimentos de supermercados y distintas comercializadoras para almacenarlos, y destinarlos a fundaciones, para que así lleguen a personas más vulnerables; todo esto con el objetivo de combatir el hambre, mejorar la nutrición y evitar el desperdicio de alimentos. Por otra parte, hay organizaciones como Disco Sopa, que nació como un movimiento ciudadano, y que lleva a cabo acciones locales en donde aprovechan de rescatar alimentos que se pierden en las ferias libres, haciendo actividades en donde se cocinan con estos alimentos. Fundaciones como Desperdicio Cero, y RecuperaLab también realizan acciones de concientización sobre la pérdida de alimentos.

Además, el año pasado se presentó un proyecto de ley que busca modificar el Código Sanitario, para evitar el desperdicio de alimentos. Así que lo bueno es que en algo estamos avanzando. Ahora bien, como el objetivo es siempre aportar con algo, ya que esto nos afecta a todos… ¿qué podemos hacer, desde nuestros hogares, para mejorar esta situación?

Algunas alternativas sencillas que todos podemos realizar, para que botar comida no se nos haga una práctica frecuente:

  • Comprar sólo lo necesario para la semana: Si partimos pensando que la mayoría compra productos envasados que duran bastante, el tema del desperdicio de alimentos en los hogares, lo vemos casi siempre en los alimentos frescos; ya sean frutas, verduras, lácteos, pan, etc., generalmente son estos alimentos, que se compran para el uso semanal, o el uso diario, los que se terminan muchas veces botando. Es por esto que el primer gran tip sería tratar de comprar sólo lo justo. Organizarse en la semana para comprar un día las verduras, y pensar más o menos el uso que podrían tener.

  • Congelar lo que no utilizaremos: Súper obvio, pero no siempre lo hacemos. Si vamos a comprar zapallo, por ejemplo, el cual tiende a echarse a perder muy pronto, podemos congelar en trozos lo que no vamos a utilizar. Súper útil y práctico. Lo mismo podemos hacer con las frutas de estación, como los arándanos, frutillas y frambuesas del verano, y así tener a mano durante el año.

  • Utilizar todas (o la mayoría) las partes de los alimentos: Con esto me refiero a que en la mayoría de los alimentos, todas sus partes son comestibles. Por ejemplo el tallo del brócoli o coliflor se puede comer de igual forma que los árboles. Los tallos de las betarragas junto a sus hojas tienen un sabor muy parecido a la acelga y se pueden ocupar para hacer guisos o pequeñas croquetas; las hojas de las zanahorias se pueden ocupar para hacer pesto, e incluso las hojas del apio se pueden ocupar para sazonar caldos, carnes y todo tipo de preparaciones. Si conocemos los alimentos podemos darle infinidad de usos de manera habitual.
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1) Tortilla de arroz, hecha con arroz del día anterior y restos de verduras. 2) Arroz salteado con verduras, hecha con arroz del día anterior y lo que quedaba de las verduras en el refrigerador.
  • Hacer cremas o sopas con los restos de las verduras: Si te sobran verduras y no sabes que hacer con ellas, llévalas a un horno fuerte con un poquito de oliva, sal y algunas hierbas, y luego procésalas con caldo de verduras o agua caliente y tendrás una crema de verduras muy sabrosa. Esta es una forma inteligente de utilizar sobre todo los restos de alimentos que pueden no tener el mejor aspecto, o que no sabemos bien para qué pueden servir. Ejemplo de estos son: los tallos de brócoli o coliflor, zanahorias blandas o pasadas, betarragas pasadas, etc.
  • Si tienes el espacio suficiente, haz compost: Otra forma de no desperdiciar restos de alimentos es haciendo compost con la materia orgánica que no tiene uso. Luego el compost lo puedes utilizar para armar tu propia huerta, en tus almácigos, etc. De esta manera ayudas a reciclar o darle nueva vida útil a lo que posiblemente iba a terminar en tu basurero.
  • Almacenar bien los alimentos: El plátano por ejemplo, si lo dejas junto a todas tus frutas, terminará por apresurar la maduración de estas últimas, lo que puede hacer que tus frutas maduren muy rápido y se echen a perder. Lo mismo las papas con las cebollas, es bueno almacenarlas de forma separada, para así poder aprovecharlas por más tiempo. Si dejas una lechuga destapada, lo más probable es que se eche a perder o se coloque mustia muy fácilmente, es por esto que si puedes guardarla en un envase o recipiente sin aire, y agua puedes extender su vida útil de manera fácil. Esto se aplica a la mayoría de las hojas verdes, ya que éstas sufren pardeamiento muy fácilmente al estar en contacto con el oxígeno. Infórmate sobre cómo almacenar los alimentos de forma correcta para prolongar su vida útil.

Espero que con estos tips o guías se orienten un poco más sobre como cada uno de nosotros puede ayudar a evitar la pérdida de alimentos en nuestros hogares. Comer en estación y evitar la pérdida de alimentos, son dos acciones que pueden ayudarnos a alimentarnos de una forma más sustentable, saludable, deliciosa y variada :).