Crumble de arándanos y duraznos conserveros

Este postre es una versión del tradicional “crumble”, que aunque nada tiene de chileno, es un postre muy rico que sirve para aprovechar las frutas de la estación, dándoles una nueva vuelta con una capa de migas que tradicionalmente se hacen a base de mantequilla, harina y azúcar. Como me encanta cocinar y como casi siempre hago recetas dulces, algunas veces me asombro un poco por la cantidad de azúcar o materia grasa que tienen las recetas tradicionales. Si bien considero que los ingredientes que muchas veces se usan en algunos postres tienen su razón de ser, también creo que es bueno hacer algunos cambios para obtener un resultado, ojalá, un poco más nutritivo. Y este postre no es la excepción.

Si ya has leído algunas de mis recetas, o sabes cual es mi posición respecto al azúcar, sabrás que a diferencia de varios colegas, mi opinión está más bien orientada a la prudencia al ocupar estos ingredientes, y no a la demonización de ellos. Siempre estoy viendo recetas que dicen ser saludables, que tienen un montón de calorías derivadas del azúcar de los dátiles, y siempre me pregunto si en última instancia las personas sabrán que si hay exceso de azúcares agregados en la dieta, no importa demasiado si es proveniente de los dátiles o no.

Que no se malentienda, no creo que esté bien consumir azúcar a destajo, y con la evidencia que existe a día de hoy tampoco le recomendaría a nadie consumir azúcar todos los días como si se fuese a acabar el mundo, pero sí creo que tenemos que tener una opinión más crítica ante estos fenómenos, y sobre todo más informada. Las recomendaciones internacionales de la OMS dicen que no deberíamos consumir más de 25 gramos de azúcar diario para contar de buena salud, por lo que más que lanzarnos en picada contra la miel, chancaca, azúcar, dátiles, jarabe de agave, azúcar de coco, azúcar, etc. (sí, todos estos alimentos aportan azúcares) crucificando estos alimentos, deberíamos replantearnos de nuevo el problema. 25 gramos son 5-6 cucharaditas, lo que significa que si consumo dos cucharaditas de miel al día no me voy a morir. El problema es que como sociedad, estamos acostumbrados a comer más de 12 cucharaditas al día en promedio, lo que generalmente no está dado por el azúcar de mesa, sino más bien por los alimentos procesados y las bebidas gaseosas.

Lo que sucede cuando demonizamos los alimentos, es que adquirimos una relación nociva con ellos, y si en algún momento los consumimos, se siente casi como si hubiésemos hecho algo terrible. Esta conducta sólo nos lleva a adquirir una relación insana con ellos, en la que a la larga tenemos días de “chancheo” porque los otros días fueron casi de sufrimiento.¿Les suena esto? Eso no está bien, amigos. Las cosas siempre tienen que ser más balanceadas, vivir a dieta casi nunca funciona por lo mismo. Lo que sí es bueno, es obviamente reducir la cantidad de este tipo de alimentos, y agregar fibra a cualquier preparación que hagan con azúcar, para que así el índice glicémico sea más bajo, y la respuesta frente a estos alimentos no sea tan exacerbada. La fibra ayuda en este proceso, y es por eso que cambiar las harinas por harinas de granos enteros, agregar fruta e incluso frutos secos en postres ayuda considerablemente.

Luego de esta explicación larga, que parece como el parche antes de la herida, les comparto esta deliciosa receta que llevo harto tiempo haciendo en casa. Migas de avena y almendras, sobre una cama de jugosos arándanos y duraznos. Nada más rico que fruta acompañada de una corteza crocante, como una alternativa veraniega para compartir entre varios. El azúcar y la mantequilla fueron reducidas en cantidad para que este postre no fuera tan “chancho”, y así tengan menos “culpa” al disfrutarlo. Coman rico, disfruten su comida, conversen o compartan mientras lo hagan, y sigan disfrutando de este verano caluroso.

Crumble de arandanos y duraznos

Ingredientes:

Para las migas:
6 cucharadas de avena arrollada / integral / tradicional
6 cucharadas de harina integral
50 gramos de mantequilla fría
4 cucharadas de azúcar rubia
6 cucharadas de almendras laminadas o algún otro fruto seco
1 cucharadita de canela en polvo

Para el relleno:
2 tazas de arándanos
2 duraznos conserveros picados en cubos
1 cucharada de maicena o harina
1 cucharadita de canela
2 cucharadas de azúcar rubia
jugo de 1/2 limón

Procedimiento:

Enmantequilla una fuente apta para horno o sartén de hierro.
En un bowl junta los arándanos con los duraznos, azúcar, jugo de limón y harina hasta que estén bien incorporados. Luego traspasa las frutas a la fuente o sartén. Reserva.
Aparte, junta todos los ingredientes secos de las migas. Agrega la mantequilla cortada en cubos por encima, y con la ayuda de tus dedos o de un tenedor, forma migas de tamaño uniforme. La idea es que esta mezcla no quede suficientemente molida, para que aporten un buen toque crocante.
Esparce las migas sobre las frutas y lleva al horno a temperatura media, por 45 minutos o hasta que la superficie esté dorada.
Sirve tibio con una cucharada de yogurt natural por encima. ¡Queda muy bien!