Sopa cremosa de lentejas, acelga y champiñones

Los últimos meses he estado trabajando como nutricionista en un proyecto de intervención con niños en un jardín infantil, lo que me ha tenido sin mucho tiempo de desarrollar recetas muy elaboradas, ni mucho menos de compartirlas por acá. He extrañado mucho escribir y sacar fotos,  pero trabajar de forma cercana con niños pequeños es algo que nunca me había imaginado hacer, y que me ha tenido profundamente agradecida y contenta. Cuando tuve que hacer mi práctica profesional de nutricionista, nunca me desempeñé como nutricionista infantil, en términos educativos, ya que esta especialización no existía -ni existe a la fecha en Chile- y por lo tanto, mis intervenciones siempre habían estado diseñadas para ser aplicadas en población adulta. Trabajar con niños es muy diferente, ya que se necesitan competencias específicas, por lo que he tenido que aprender a base de ejercicio y error qué cosas funcionan con niños y qué cosas no. Sobre todo considerando que mi acercamiento con niños se remonta a la época en que tenía primos chicos o a algún hijo de alguna prima o familiar cercano, es decir, a una época lejana. Sin embargo, pese a lo desafiante que ha sido traspasar los conocimientos teóricos a la experiencia práctica, ha sido una oportunidad sumamente gratificante, esperanzadora y significativa.

Cada vez estoy más convencida que en los niños residen muchas de las esperanzas para mejorar nuestro sistema alimentario. Y si no me creen, tan sólo vean el documental The Kids Menu que se encuentra en Netflix. Es nuestro deber bajar los conocimientos científicos o teóricos para que puedan ser aprovechados por la comunidad, y en ese sentido, tenemos que trabajar de forma cercana con los niños si queremos dar vuelta nuestra situación epidemiológica actual.

Por otra parte, también he estado esperando el resultado de la beca, para saber si podré estudiar en Nueva York en septiembre, lo que me ha tenido con la cabeza revuelta y algún grado de angustia, pensando en el futuro que se ve muy incierto. Así que con tantas cosas pasando estos días, se imaginarán que no me he dado ni cuenta como ha llegado de lleno el otoño.

Es por eso que he estado alejada un poco de las redes, y por lo que muchas veces he tenido que postergar las recetas por realizar otro tipo de actividades. En conclusión, los últimos meses han estado bien agitados.

Pero como siempre es bueno hacer una pausa, quería compartirles esta receta que preparé el otro día en casa, a propósito del reportaje que publicaron la semana pasada, acerca de la disminución del consumo de legumbres en Chile, algo que de lo que he venido hablando hace harto tiempo.

Las legumbres para mí, son sinónimo de calidez. Y con esto no me refiero solamente a la utilización de las legumbres en preparaciones calientes, sino que las legumbres usualmente las asocio a una comida reconfortante, que abriga, y que te hace sentir bien. Es por eso que me apena mucho que dentro de las razones por las que ha caído el consumo, se encuentren factores socioculturales asociados a la percepción de las legumbres como alimentos de los pobres. Es verdad que en la mayoría de los países las legumbres han sido siempre el alimento del pueblo, debido principalmente a su bajo costo en comparación a otros alimentos. Sin embargo, actualmente conocemos su importante valor nutritivo y los beneficios medioambientales asociados a su producción, razones que deberían ser más que suficientes para que esta caída no fuese tan drástica. Pero como los alimentos también son sujeto de publicidad, lamentablemente las legumbres hoy no están de moda, aunque deberían.

Por mi parte, seguiré comiendo legumbres aunque no esté de moda, y me seguiré rehusando a caer en la moda del aceite de coco, los jugos verdes, el kale y demás. Así que aquí les comparto una receta demasiado rica para que reconforten cuerpo y alma en estos días de frío con las maravillosas legumbres.

Sopa cremosa de lentejas, acelga y champiñones

Para 3 porciones.

Ingredientes:
1/2 taza de lentejas pequeñas de 4 mm
6-7 hojas grandes de acelga con sus tallos
250 gramos de champiñones
4 papas pequeñas – 2 grandes
1 zanahoria mediana
1 cebolla mediana
2 dientes de ajo
ramas de tomillo
2 hojas de laurel
1 taza de leche de coco (250 ml)
3 tazas de agua o caldo de verduras
1 cucharada de comino
1/2 cucharadita de pimienta roja
2 cucharadas de aceite de oliva
sal

Preparación:
Cortar la zanahoria, cebolla, ajo y tallos de acelga en cuadrados pequeños (brunoise), y los champiñones en láminas gruesas.
Calentar una olla a fuego medio y agregar dos cucharadas de aceite, luego agregar las verduras, tomillo, pimienta, comino, sal, y sofreir por unos 5 minutos hasta que la cebolla esté traslúcida.
Cuando el sofrito esté listo, agregar las lentejas, el caldo de verduras o agua y cocinar por 15-20 minutos, con olla tapada.
Mientras se cuecen las lentejas, picar las hojas de acelga, y pelar las papas para luego cortarlas en cubos.
Transcurrido el tiempo, verificar que las lentejas estén semi-cocidas y agregar las papas cortadas en cubos, la acelga pica, y leche de coco, y cocinar a fuego bajo y con olla tapada por otros 8 minutos hasta que las papas estén tiernas.
Servir con un chorrito de aceite de oliva por encima y de leche de coco.
¡Disfruta caliente!